Atsena Therapeutics ha dado un paso importante en la investigación de la retinosquisis ligada al cromosoma X (XLRS), una enfermedad hereditaria de la retina que afecta principalmente a varones desde edades tempranas. Tras revisar los datos de las primeras fases del estudio LIGHTHOUSE, un comité independiente ha confirmado que el tratamiento experimental ATSN-201 es seguro y muestra señales tempranas de beneficio. Con esta validación, la compañía ha decidido avanzar hacia la fase pivotal, equivalente a una fase 3, donde se pondrá a prueba su eficacia en un grupo más amplio de pacientes.
Los resultados que han permitido este avance son especialmente relevantes: en la mayoría de los pacientes tratados se ha observado cierre de la esquisis foveal, es decir, la reducción de la separación de capas en la retina que caracteriza a la XLRS. También se han registrado mejoras en pruebas funcionales como la microperimetría y en la agudeza visual, tanto en condiciones normales como con baja iluminación. Además, el tratamiento ha mostrado buena tolerancia durante al menos un año, un aspecto clave en cualquier terapia génica.
La nueva fase del ensayo incluirá 76 participantes en centros de Norteamérica y Europa. Durante doce meses, algunos recibirán el tratamiento y otros permanecerán en observación, aunque con la posibilidad de recibirlo más adelante. Uno de los elementos más llamativos del programa es el uso de un vector AAV diseñado para extenderse lateralmente por la retina, lo que permite tratar la zona central sin necesidad de levantar la fóvea, reduciendo así riesgos quirúrgicos que han limitado intentos anteriores en esta enfermedad.
Atsena espera completar el reclutamiento en 2027 y, si los resultados acompañan, presentar la solicitud de aprobación en 2028. Para una enfermedad sin tratamientos disponibles, llegar a una fase pivotal es un hito que indica que la ciencia está avanzando en la dirección correcta.
¿Tiene esto repercusión en la retinosis pigmentaria u otras DHR?
Aunque este ensayo está dirigido específicamente a la XLRS, su importancia trasciende esta enfermedad concreta. Para quienes convivimos con retinosis pigmentaria u otras distrofias hereditarias de la retina, este tipo de avances envía un mensaje claro: las terapias génicas siguen madurando, los vectores se perfeccionan y la experiencia quirúrgica aumenta.
Cada vez que un programa demuestra seguridad, eficacia preliminar y capacidad para avanzar a fases más exigentes, se fortalece todo el campo de la investigación en DHR. Los nuevos vectores, como el AAV.SPR que utiliza Atsena, podrían aplicarse en el futuro a otras enfermedades donde la zona central de la retina es difícil de tratar. Además, el aprendizaje acumulado en quirófanos, centros de investigación y agencias reguladoras beneficia a todos los programas en marcha, incluidos los dirigidos a la retinosis pigmentaria.
No significa que este tratamiento vaya a servir para otras distrofias, pero sí que abre camino, mejora la tecnología y demuestra que es posible avanzar en enfermedades hereditarias complejas.
Mirando hacia adelante
El éxito de esta fase pivotal dependerá de que los resultados estructurales y funcionales se mantengan en el tiempo y de que no aparezcan problemas de inflamación o variabilidad en las pruebas visuales. También será clave que Atsena pueda gestionar en paralelo su otro gran proyecto: un ensayo fase 3 global para LCA1, que exigirá recursos quirúrgicos y operativos adicionales.
Aun así, el avance de LIGHTHOUSE es una buena noticia para toda la comunidad de enfermedades hereditarias de la retina. Cada paso que se da en una de estas patologías impulsa al conjunto del campo y nos recuerda que la investigación continúa, con nuevas herramientas y enfoques que hace solo unos años parecían inalcanzables.
